La mujer, que responsable es, y madruga todas las mañanas para comenzar un nuevo día, día nuevo para otros porque para ella siempre es la misma rutina la cual pesa una responsabilidad divina de mantener a todos ellos que siente querer y otros que no también. Lleva su humilde morada con lanza y espada y cuando termina la rutina se afina retomando su labor retribuida con gran tesón, porque para los suyos quiere tener lo que para ella no fue, felicidad que no conoció entre tanto fervor que con obligaciones confundió y que no le correspondía, porque mientras ella la tenia el marido dormía y descansaba como un señor.

Mujer hazte valer y deja de ser esclava por una vez, porque de lo contrario te adentrarás en una espiral que difícilmente podrás abandonar hasta que te des cuenta que has llegado al final. Esa vida no te corresponde si no otra llena de felicidad, donde seas respetada y amada por tu valer, por tus ganas de vivir y afrontar la vida ya que aquella que ronda la esclavitud esta perdida y tu te mereces el mundo a tus pies.

Dedicado a la mujer.