Sobre los años 90 podías adquirir cualquier tipo de medicamento (testoviron, winstrol, primobolan..) usado para incrementar la fuerza y masa muscular, especialmente en el culturismo. Estos medicamentos estaban elaborados y testados por los correspondientes laboratorios y su venta se realizaba en farmacias. Aunque estos medicamentos estaban indicados para distintas terapias como por ejemplo el hipoganadismo, lo cierto es que son de uso común entre los culturistas por sus efectos en el metabolismo proteico del músculo.

Este medicamento paso de ser un habitual en las farmacias y adquirido por culturistas, a ser tipificado un delito contra la salud pública, es decir, que ya no podías adquirir en farmacias y tenias que obtener por el llamado mercado negro, donde los controles son inexistentes y creando un rentable mercado negro para las mafias organizadas.

El culturismo no ha desaparecido por prohibir las ventas de este medicamento sin la debida receta medica y un control bastante exhaustivo. El culturismo sigue vigente, inclusive existe una percepción en el incremento de usuarios jóvenes que hacen uso de estas sustancias. Los usuarios de este tipo de sustancias han pasado de tener una garantía de calidad del producto a la obligación de obtenerlo por otras vías como las del mercado negro. ¿Qué se ha conseguido con esta prohibición?. Hemos conseguido que los usuarios que siguen haciendo uso de estas sustancias ahora tengan que relacionarse en entornos delictivos y recurrir a un mercado negro incontrolado donde no existe absolutamente ninguna garantía de control y calidad sobre el supuesto medicamento y asumiendo un elevado riesgo al consumir este tipo de sustancias de origen absolutamente desconocido.

Los delitos tipificados en el código penal contra la salud pública se presupone que son barreras que interponemos en la sociedad para evitar que dichas sustancias y/o químicos nocivos para la salud y con riesgo de causar estragos no tengan una libre circulación por el perjuicio que puede causar en nuestro organismo. Este articulado legislativo tiende a proteger nuestra salud castigando mediante pena de prisión, sanción o inhabilitación, en este caso, los anabolizantes. Pero, ¿qué diferencia de lo que realmente es un riesgo para nuestra salud?. Pues simplemente una ley y/o articulado legislativo. El consumo incontrolado de los anabolizantes puede causar hipertrofia miocárdica, problemas urogenitales, enfermedades hepáticas… por tanto es lógico la protección legal y administrativa en ese sentido. Lo que no es lógico establecer una ley que castigue y nos proteja de medicamentos como los anabólicos, estos últimos causantes de tres muertes por millón/año en estudios de autopsias en población de atletas en Estados Unidos, cuando por otro lado se permite la venta de tabaco, inclusive estando al alcance de cualquier menor de edad, un producto tan dañino para nuestra salud que nos deja la friolera cifra en nuestro país de 52.000 muertes anuales, frente a las 135 aproximadamente atribuidas al uso de anabólicos.

En mi opinión, la barrera interpuesta a la venta de anabólicos en las farmacias solo ha contribuido a un mayor riesgo para la salud, creación de un nuevo mercado negro y proliferación de nuevas mafias organizadas.