Violencia doméstica, de género, filio-parental, contra la tercera edad… El espectro es muy amplio y sus consecuencias son devastadoras. «La violencia no arregla nada, solo estropea más las cosas. Todo esto es fruto de un problema sociocultural», explicó Faustino Brañas, decano del Colegio de Criminólogos de Asturias y secretario jurídico estatal de la Unión de Guardias Civiles. Ambas instituciones fueron las encargadas de impartir ayer, en Oviedo, un simposio sobre los distintos tipos de violencia que se asocian al ámbito doméstico.

«Nuestro objetivo es profundizar y llegar a la conclusión de que es necesario reforzar el trabajo con las víctimas porque, cuando un afectado por cualquier tipo de violencia se enfrenta al sistema penal, pasa por una victimización secundaria por el mero hecho de tener que acudir a la policía, declarar y revivir todo lo que ha sufrido», explicó el moderador del encuentro, Faustino Brañas, quien también destacó que «la sociedad ha avanzado y cogido consciencia de que los delitos de violencia existen».

También ocurrían hace años pero no se documentaban, ya que «se consideraban algo perteneciente al ámbito privado, perfectamente normal y justificable», recordó.

Los expertos se centraron en el papel de las víctimas e hicieron un llamamiento a la empatía por parte de los funcionarios que traten con ellas. «Una persona maltratada necesita sentirse querida y acompañada, porque está pasando por una situación realmente difícil. Hay que intentar ponerse en su piel para entender por lo qué está pasando y cómo nos gustaría que actuasen con nosotros si fuésemos los afectados», comentó Brañas.

En este mismo sentido hablaron Natalia González, abogada de la Casa de la Mujer, y Eva Hevias, guardia civil experta en violencia doméstica. Ambas coincidieron, además, en que concienciar desde la base es fundamental para prevenir conductas violentas en un futuro. «Hay que educar desde los colegios, pero también desde casa. Tenemos que hacer ver a nuestros niños que la violencia no es la solución ni la respuesta a nada», dijo Hevias, apoyada por Natalia González, quien opinó que «la clave está en generar unas nuevas masculinidades. Que el atractivo no sea el ‘malote’ y el chulo, sino el sensible y el igualitario. Eduquemos a nuestros hijos para que sean personas capaces de pensar por sí mismas, independientes y buenas».