Todo el que de alguna forma ha estado o se encuentra vinculado a las Federaciones Deportivas, acogidas a la Ley del Deporte, autonómicas o nacionales saben perfectamente que el caso de Villar (Presidente de la Federación Española de Fútbol) no es algo aislado. Los reinos de taifas campan a sus anchas en todo el territorio nacional, muchos de ellos amparados en distintas modalidades deportivas cuya imagen proyecta una serie de valores sociales que convierten a estas Federaciones en instrumentos perfectos para algunos delincuentes y sus fechorías.

Las tres fuentes principales de ingresos en las Federaciones consta de: las subvenciones públicas, las licencias deportivas y la formación. Ambas pueden llegar a sumar anualmente cifras de cientos de miles de euros, no esta nada mal para “Entidades sin ánimo de Lucro”. ¿Qué las hace tan atractivas para muchos de sus dirigentes?, la posición de poder y económica.

Pero no olvidemos que para llegar a dirigir una Federación y controlar el aparato económico y de poder hacen falta colaboradores (cómplices), ya que estas organizaciones están sometidas a un régimen electoral y de ser absolutamente transparente y con los controles adecuados no llegarían a dirigir las mismas.

Clubes fantasmas, asambleístas de paja, hipotecas…. Todas estas y otras artimañas son utilizadas para llegar a la presidencia a toda costa. Una vez en marcha todo el aparato logístico de asalto al poder ya es bastante complicado que aspirantes con objetivos exclusivamente deportivos tengan opciones de dirigir estas Federaciones.

Una vez llegado al poder ahora queda la segunda parte, crear un aparato financiero que les permita lucrarse sin levantar muchas sospechas. Tampoco requiere de cirugía esta azaña ya que la mayoría de deportistas que pertenecen a las federaciones carecen de la suficiente información sobre su funcionamiento, incluso muchos creen que la Federación es del presidente, como si fuese una propiedad privada y lo peor de ello, que así lo aceptan. Por tanto las cuentas están a buen recaudo, fuera de ojos indiscretos, la tarjeta bancaria de la Federación comienza a dar sus primeros pasos y los bolsillos comienzan a engordar. Una vez finalizado el año hay que rendir cuentas a la Consejería correspondiente de cada comunidad o en el caso de las nacionales al CSD. Tampoco eso es problema, ya se han encargado de hacer firmar a los técnicos, árbitros y otro personal dietas por cantidades económicas que no llegaron a recibir, presentar facturas de servicios que no llegaron a consumar e incluso elaborar facturas ficticias, cualquier cosa que pueda servir para justificar aquello que se han embolsado.

¿Todos los dirigentes de Federaciones actúan así?, dios me libre, espero que no, aún confío que hay personas con integridad y amor al deporte, pero he de reconocer, que teniendo tan cercano el aparato económico y de poder, es tentador, incluso para los inicialmente honrados.

Ahora llegamos a la pregunta y respuesta que nos compete: ¿Se puede prevenir el delito en las entidades Federativas?. Sin duda, pero para ello es necesario que las administraciones públicas lleven un estricto control a estas entidades que a fin de cuentas tienen un objetivo social y reciben dinero público. También es necesario que las administraciones públicas sean vigilantes y actúen eficazmente contra las denuncias que muchos deportistas integrantes de Federaciones manifiestan a las administraciones encargadas de velar por el buen funcionamiento de estas, pues la realidad es totalmente contraria. Y por último, es esencial y necesario, que cada deportista que se integre en la Federación, le sea remitida toda la información imprescindible para que comprenda y pueda ejercer sus derechos, sobre el funcionamiento electoral, normativo, y económico de la misma.

Con un verdadero control, información adecuada y trasparencia efectiva, dejaría de ser estas Federaciones nidos perfectos para los delincuentes de guante blanco, y estoy seguro que si las administraciones actuasen con mayor empeño, las portadas estarían llenas de casos Villar.