Cuando estés embebido en un procedimiento complejo con ciertas dosis mediáticas, no solo te bastará con analizar el sumario, antes tendrás que visualizar el entorno de personas con las cuales vas a desarrollar la labor y el objetivo de cada una de ellas.

De lo contrario puedes verte inmerso en un circo de actores cuyos principios pueden ser los mismos que los de Leonardo Dantés. La reputación de un criminólogo y el desempeño con rigor es un pilar fundamental para la credibilidad en un procedimiento. Pertenecer a un equipo de trabajo que no tenga este objetivo como norma inviolable es un grato error.

No solo basta con formar parte de un caso mediático, hay que ser escrupuloso en todas sus formas y mantener un principio fundamental por encima de las cosas. Las prisas y el morbo jamás deben contemplarse cuando afectan al rigor.

Incluso tendrás que meditar y reflexionar si solo basta con haber cumplido la norma, ya que estar en la misma carpa con otras personas que la infringen, puede dar como resultado una baja credibilidad jurídica y en consecuencia una labor infructuosa con  un posible daño colateral hacia tu futura credibilidad.

Los criminólogos no debemos ser telepredicadores televisivos, tenemos que hacernos respetar con nuestro rigor en el trabajo y resultados positivos. La publicidad y difusión es importante, pero nunca puede estar por encima del rigor.

Así que si en algún momento estas en una tesitura similar y tienes que decidir, yo te trasmitiría las sabias palabras que me ofreció una gran persona: “TU PRESTIGIO, A MÍ SÍ ME IMPORTA”.