Cuando nos topamos con un procedimiento sobre abuso sexual hacia un menor de temprana edad donde la única prueba es la propia declaración del mismo nos encontramos en un callejón de difícil salida. El problema se agudiza cuando el menor aun se encuentra en etapas tempranas del desarrollo del habla y el lenguaje.

En su mayor parte el informe psicológico forense donde califica el grado de credibilidad del menor es determinante para el juez. Principalmente el informe psicológico forense se basa en la evaluación de la credibilidad del testimonio utilizando el protocolo y técnicas SVA-CBCA y cuando se trata de los menores en edades tempranas suele concluir dicho informe con un CREDIBILIDAD INDETERMINADA.

El Colegio Oficial de Psicología de Andalucía Occidental, Universidad de Cádiz, Universidad de Córdoba, Universidad de Huelva y Universidad de Sevilla, en su Número especial: 30 años de Apuntes de Psicología, ISSN 0213-3334, Vol. 30 páginas 139-144, expone un interesante artículo titulado: “Menores víctimas de abusos: evaluación de la credibilidad de sus declaraciones”, donde expone que durante años numerosos autores han insistido en el hecho de que, debido a su inadecuado nivel de desarrollo cognitivo, un niño era incompetente como testigo, pero son numerosos los trabajos de investigación que contradicen y demuestran lo erróneo de esta concepción del niño como testigo, inclusive señala el citado articulo que en niños tan pequeños como de tres y cuatro años de edad, se ha encontrado que su recuerdo es bastante exacto aunque más incompleto o con menos detalles que el de los niños mayores.

He intervenido como profesional criminólogo en procedimientos donde la evolución y seguimiento continuo por parte de la psicóloga que inicia el protocolo de abusos no se toma en cuenta o se intenta desacreditar las técnicas utilizadas anteriormente al inicio del mismo, dando el juzgador absoluta credibilidad a los psicólogos forenses cuando estos en algunos casos no han llevado de la forma adecuada el protocolo mencionado y/o los resultados del SVA y el CBCA no se someten al escrutinio y evaluación por parte de otros psicólogos, obviando la “Fiabilidad Interjueces” como método para evitar sesgos, aumentando el criterio de validez y fiabilidad de los datos que se deriven de la prueba.

Pero todo se centra exclusivamente en la declaración de credibilidad del menor obviando otros que podrían sumar en todas sus variantes intervinientes como el examen al supuesto agresor en áreas especificas relacionadas con la conducta criminal y la agresión sexual, con instrumentos como PCL-SV recomendada para uso forense, cuestionario de fantasías sexuales de Wilson, escala de atractivo hacia la agresión sexual (Malamuth), inventario de conducta sexual agresiva (Mosher), inventario multifásico de sexualidad Nichols y Molinder, o cualesquiera otros que ayuden a un mayor esclarecimiento de los hechos.

“Hay que tener presente que las causas que mayores problemas plantean en relación con el testigo menor (normalmente también víctima) son las relativas a abusos y agresiones sexuales. En estas causas, un juicio erróneo o una investigación archivada prematuramente puede tener consecuencias extraordinarias no solo para los implicados en el proceso en curso sino para potenciales víctimas, por lo que es extremadamente importante que todas las investigaciones de presuntos abusos sexuales sean de la mayor calidad posible y que se les otorgue prioridad respecto a otras investigaciones criminales”. Fiscalía General del Estado. Circular 3/2009