El Colegio de Criminólogos del Principado define el perfil a través de las edades, zonas y delitos que marcan la actividad delictiva

¿Hay algún perfil criminológico definido que determine cuál es el prototipo de delincuente que actúa en Asturias? A esta pregunta le ha dado respuesta el equipo de investigación del Ilustre Colegio Oficial de Criminólogos del Principado de Asturias, a través del retrato robot con el que han delimitado a los dos tipos de delincuentes que operan en nuestra región: aquellos cuya actividad se limita a la adolescencia y los que son persistentes y delinquen a lo largo de su vida.

El equipo de investigación del Ilustre Colegio Oficial de Criminólogos del Principado de Asturias con su vicedecano, Miguel Ángel Perianes, al frente, han realizado un exhaustivo informe en el que definen el perfil criminológico en función de varios parámetros, entre los que centran su atención en las edades de los delincuentes, las zonas en las que operan y la tipología delictiva.

«Nosotros diferenciamos entre dos tipos de delincuentes atendiendo al tiempo de duración de su actividad delictiva, de modo que distinguimos entre los jóvenes que delinquen en su etapa adolescente y aquellos que ya la prolongan porque hacen de la actividad delictiva su vida», explica el vicedecano.

Los estudios oficiales avalan que las edades en las que se concentra la mayor parte de los delitos cometidos por menores se sitúan entre los 16 y 17 años, mientras que la horquilla de los delincuentes juveniles se extiende entre los 17 y 21 años.

«Hemos podido confirmar que la curva de edad se incrementa en la comisión de delitos a partir de los 14 años y sufre un descenso a partir de los 21 años», señala Miguel Ángel Perianes.

Por el contrario, la franja de edad en la que mayor proliferación de actuaciones delictivas se producen a partir de la edad adulta se sitúa entre los 41 y 50 años.

Los tipos delictivos

«En general, el volumen total de delincuencia juvenil en Asturias arroja cifras poco alarmantes», explica el vicedecano del Ilustre Colegio Oficial de Criminólogos del Principado, quien viene a respaldar las estadísticas que confirman a la comunidad autónoma como una de las más seguras del país.

Otro de los datos relevantes que arrojan los informes que el equipo de investigación ha realizado para determinar el perfil criminológico es el de la relación entre la tipología delictiva y la edad de los delincuentes. Así, según explica Miguel Ángel Perianes, «los delitos de violencia de género ocupan todas las franjas de edad y claro está que el agresor es, en estos casos, el hombre», advierte.

Los homicidios se registran principalmente en el círculo de la relación de pareja o ex pareja sentimental y preceden a las muertes que tienen como trasfondo un móvil económico.

El aprendizaje delictivo

En la investigación del Ilustre Colegio Oficial de Criminólogos del Principado de Asturias se han identificado diversos factores de riesgo que en su mayor parte tienen relación con una conducta antisocial, según ha podido constatar Miguel Ángel Perianes.

«Desde la perspectiva teórica la idea es que la conducta delictiva se aprende generalmente a partir de la vinculación de un individuo con personas más expertas en la delincuencia. Del mismo modo que pueden adquirirse comportamientos de índole prosocial, también pueden aprenderse en sentido opuesto repertorios disociales y delictivos sobre cómo cometes un robo o una estafa, cómo transportar o distribuir drogas, cómo acosar o maltratar a otros o cómo organizar una red de tráfico de influencias», expone el vicedecano.

En sus informes, el Colegio también incide en la distribución de la actuación delictiva por zonas y el resultado que arroja es que la zona occidental presenta menos delincuencia que la zona oriental; una situación que el vicedecano atribuye a que «quizá se deba a la diferencia poblacional».